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Dacia Duster
La tercera generación del SUV de Dacia mantiene sus 4,34 metros de longitud, pero gana espacio, precisión de conducción y confort acústico.
El Dacia Duster y su plataforma CMF-B forman una pareja clave para entender la evolución experimentada por la tercera generación del SUV. La adopción de esta arquitectura, utilizada anteriormente por modelos como Sandero y Jogger, ha permitido a Dacia mejorar el comportamiento, la habitabilidad y el confort sin alterar uno de los principios que han definido históricamente al Duster: ofrecer un vehículo práctico y relativamente compacto.
La transformación tiene especial relevancia en un modelo que ha ido aumentando su peso dentro de la gama de la firma rumana. En España, Duster terminó 2025 como el tercer modelo más vendido a particulares dentro del segmento B-SUV, con 10.282 unidades, mientras que en Canarias cuenta además con el reconocimiento de haber sido elegido Mejor Coche de Canarias 2025.
La plataforma CMF-B constituye el punto de partida de buena parte de esta evolución. Pese a mantener una longitud exterior de 4,34 metros, Dacia asegura haber conseguido aumentar el espacio disponible para pasajeros y equipaje respecto a la generación anterior. Una mejora que permite aprovechar mejor las dimensiones exteriores sin penalizar su facilidad de uso en ciudad.
Los cambios también son apreciables en el apartado dinámico. Según los datos facilitados por Dacia, la evolución de las barras estabilizadoras y el aumento de su rigidez han permitido reducir el balanceo de la carrocería un 21% en las versiones de dos ruedas motrices respecto al anterior Duster.
En las variantes con tracción 4x4, la reducción anunciada es del 17%. El objetivo es proporcionar una mayor estabilidad al afrontar curvas y cambios de dirección sin eliminar el carácter polivalente que tradicionalmente ha acompañado al modelo.
La plataforma, sin embargo, es solo una parte del trabajo. Dacia también ha revisado la amortiguación, la relación y el calibrado de la dirección asistida y la elección de los neumáticos. Todo ello busca conseguir una respuesta más precisa y homogénea, especialmente sobre asfalto, donde esta generación ha dado un paso adelante respecto a sus predecesoras.
Esta evolución no supone abandonar las posibilidades fuera de carretera. El Duster continúa disponiendo de alternativas con tracción total, pero ahora intenta combinar esa capacidad con un comportamiento más refinado en el uso cotidiano.
Otro de los efectos de la arquitectura CMF-B está relacionado con el aislamiento. Dacia cifra en aproximadamente 2 dB la reducción del ruido de rodadura, contribuyendo a conseguir un habitáculo más confortable tanto en desplazamientos urbanos como durante viajes por carretera.
Es una mejora que puede parecer secundaria frente a elementos más visibles como el diseño, las pantallas o las nuevas motorizaciones, pero que resulta importante en la percepción general de calidad de un automóvil. Reducir vibraciones y ruido fue, de hecho, uno de los objetivos anunciados por Dacia desde la presentación de esta generación.
El salto tecnológico también se aprecia en el interior, donde el Duster ha incorporado elementos que hace unos años resultaban poco habituales en la marca, como instrumentación digital o una pantalla multimedia central de 10,1 pulgadas en determinadas versiones.
La otra gran ventaja de la plataforma es su capacidad para integrar diferentes sistemas de propulsión. La tercera generación estrenó la electrificación en la familia Duster mediante soluciones mild hybrid y full hybrid, una oferta que ha continuado evolucionando desde su lanzamiento.
Una de las incorporaciones más importantes ha sido el Hybrid 155, sistema que combina un motor de gasolina de 1,8 litros con dos máquinas eléctricas, una batería de 1,4 kWh y una transmisión automática electrificada.
La gama ha ido todavía más lejos con el hybrid-G 150 4x4, una propuesta particularmente singular porque reúne hibridación de 48 voltios, gasolina, GLP y tracción integral electrificada.
En este caso, un motor eléctrico situado sobre el eje posterior proporciona la tracción a las ruedas traseras, mientras que el sistema dispone de dos depósitos de 50 litros, uno para gasolina y otro para GLP. Dacia homologa para el Duster equipado con esta tecnología una autonomía combinada superior a 1.500 kilómetros en ciclo WLTP.
Esta configuración refleja hasta qué punto la CMF-B ha cambiado las posibilidades técnicas del modelo. El Duster actual puede ofrecer desde soluciones electrificadas enfocadas principalmente a reducir consumos hasta una variante que combina GLP y electrificación con tracción total, manteniendo así una característica tradicionalmente importante dentro de su gama.
La evolución del Duster resulta especialmente significativa porque Dacia ha intentado mejorar el producto sin modificar radicalmente su planteamiento. No pretende convertirse en un SUV de posicionamiento premium, sino aprovechar una arquitectura más moderna para ganar en aquellos apartados donde las anteriores generaciones mostraban mayores limitaciones.
La plataforma CMF-B ha permitido mejorar simultáneamente el aprovechamiento del espacio, el comportamiento dinámico, el aislamiento y las posibilidades de electrificación. Elementos que explican por qué el Dacia Duster actual supone un salto técnico considerable frente a sus antecesores, aunque mantenga prácticamente intacta la fórmula que lo convirtió en uno de los modelos más reconocibles de la marca.
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